
Marruecos lo tiene claro a largo plazo. Younes Benan, especialista en logística internacional y director del Instituto Marroquí de Estudios Sociales y de los Medios de Comunicación, y Sanae Hawata, profesora de la Universidad Hassan II de Casablanca, han lanzado el proyecto, titulado ‘La Ruta del Mar del Norte y el Corredor Transcontinental: Conectando China, Rusia y África a través del Puerto Atlántico de Dakhla’.
Es el comercio
Según los investigadores, el corredor propuesto reduciría las distancias comerciales hasta en un 40% en comparación con las rutas marítimas tradicionales, como el Canal de Suez, y reduciría los costes logísticos entre un 20% y un 30%. El plan concibe a Dajla como un centro logístico vital que conectaría África, Europa y América, fortaleciendo la posición estratégica de Marruecos en el comercio internacional.
El proyecto también prioriza la sostenibilidad. Los barcos que utilicen la ruta se propulsarán con hidrógeno verde, lo que podría reducir las emisiones de carbono en un 25%. Marruecos producirá hasta 500 megavatios de energía de hidrógeno en Dakhla para apoyar esta iniciativa. Se espera que el corredor genere hasta 100.000 empleos en toda África mediante programas locales de fabricación y capacitación, a la vez que reducirá la dependencia de los combustibles fósiles.
Papel de Canarias
De implementarse, Marruecos se convertiría en el nodo central de esta nueva red marítima, con una participación estimada del 90 % en las operaciones logísticas. Se espera que China y Rusia desempeñen un papel destacado, con tasas de participación del 85 % y el 80 %, respectivamente. Los investigadores añadieron que los costes de los seguros podrían reducirse hasta en un 30 % gracias a que el corredor evitaría zonas políticamente inestables, como el Mar Rojo.
Costa chinorusa del Sáhara
La Ruta del Mar del Norte, que discurre por la costa ártica rusa, es fundamental para la propuesta. Si bien se promociona como una alternativa estratégica a las rutas marítimas tradicionales, no es navegable durante todo el año debido a las condiciones climáticas extremas. Aun así, ofrece ventajas en cuanto a distancia. Por ejemplo, la ruta marítima Shanghái-Dakhla-Róterdam sería aproximadamente un 15 por ciento más corta que la del Canal de Suez, lo que ahorraría combustible y mejoraría la competitividad del comercio mundial.
El estudio destaca las vulnerabilidades de las rutas marítimas actuales. El Canal de Suez gestiona aproximadamente el 12 % del transporte marítimo mundial y cerca del 8 % del PIB mundial, pero acontecimientos recientes como el bloqueo del portacontenedores Ever Given en 2021 han puesto de manifiesto su fragilidad. El Canal de Panamá, asimismo, enfrenta crecientes desafíos debido a la capacidad limitada y a las perturbaciones climáticas. Los investigadores marroquíes destacan que la integración de Dakhla y la Ruta Marítima del Norte en la red logística global podría ofrecer una alternativa resiliente y rentable. Creen que el corredor podría ayudar a mitigar el impacto de las tensiones geopolíticas y la inestabilidad económica en las cadenas de suministro globales.
A pesar de su potencial, la propuesta enfrenta varios desafíos. Técnicamente, la navegación en el Ártico requeriría una inversión significativa en infraestructura, como rompehielos e instalaciones portuarias. Geopolíticamente, una estrecha coordinación entre China, Rusia y Marruecos sería esencial para armonizar políticas y compartir costos. Ambientalmente, el proyecto necesitaría adoptar tecnologías de bajas emisiones para proteger los frágiles ecosistemas polares. Socialmente, los beneficios para las comunidades locales deberían garantizarse sin socavar los modos de vida tradicionales.
El estudio concluye que el corredor propuesto tiene el potencial de convertirse en un proyecto de infraestructura transformador capaz de redefinir el comercio internacional, posicionando a Marruecos como un actor central en la futura dinámica del comercio global.







