
El muelle de Santa Catalina ha recuperado este martes su fisonomía de 1926 para conmemorar el centenario de la escala del hidroavión Plus Ultra. Un aparato Canadair del 43 Grupo del Ejército del Aire, escoltado por un helicóptero Súper Puma y una aeronave D.4 de salvamento, ha emulado el amerizaje que Ramón Franco y su tripulación realizaron en estas mismas aguas antes de completar el primer salto aéreo entre España y Argentina.
El acto, que ha contado con la presencia de la alcaldesa Carolina Darias y el presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha servido para subrayar la importancia técnica de Gran Canaria en la viabilidad de la expedición. Más allá del valor simbólico, las autoridades han recordado que fue en esta escala donde se tomó la decisión crítica de aligerar el peso del avión original, una maniobra logística sin la cual el aparato difícilmente habría podido completar el cruce del Atlántico Sur hacia Buenos Aires.
La conmemoración ha incluido el descubrimiento de un monolito en la zona portuaria, un hito físico que recordará permanentemente la condición de la isla como ‘cruce de caminos’. Antonio Morales destacó que aquel vuelo no fue solo una aventura, sino un acelerador en la toma de decisiones sobre la relevancia geoestratégica de Canarias en las rutas intercontinentales, funcionando como un puente técnico indispensable entre Europa y América.
Por su parte, el general Juan Francisco Sanz Díaz, responsable del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire, ha enfatizado que el vínculo entre el Plus Ultra y Gran Canaria es ‘indisoluble’. Según el general, la escala en la isla permitió ajustar las capacidades de la aeronave frente a las incertidumbres de una ruta entonces desconocida, convirtiendo a Las Palmas en el puerto de refugio y puesta a punto necesario para el éxito de la misión.
El programa de actos se completa con una exposición en las Casas Consistoriales, donde se exhiben fondos del Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid. La muestra reúne instrumentos de navegación de la época, mapas y maquetas, ofreciendo una visión detallada de los desafíos técnicos a los que se enfrentaron los aviadores hace cien años, lejos de la épica y centrada en la precisión que exigía la aeronáutica de principios del siglo XX.
Con este homenaje, la ciudad cierra una jornada de reconocimiento a su propia historia portuaria y aérea, consolidando su identidad como plataforma logística atlántica. El amerizaje del Canadair este martes no solo ha recordado un hito pasado, sino que ha reafirmado la operatividad de unas aguas que, un siglo después, siguen siendo fundamentales para la seguridad y las comunicaciones en el eje transatlántico. La decisión de reducir carga en Las Palmas fue el factor determinante que permitió al Plus Ultra compensar el consumo de combustible esperado en el tramo más largo de la travésía hacia Porto Praia y, posteriormente, hacia Brasil.







