
No hay nada más melancólico que una ceremonia militar bajo el sol de Gran Canaria. En la Base ‘General Alemán Ramírez’, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha procedido a la imposición de condecoraciones a la Brigada “Canarias” XVI, en un acto que funciona como el último simulacro de reconocimiento antes de que los hombres vuelvan a ser piezas en el tablero de ajedrez internacional. Las medallas, ese metal brillante que intenta dar sentido a meses de polvo en el Líbano o al lodo de la Operación Dana 2024, son el bálsamo necesario para una sociedad que necesita creer que el sacrificio aún tiene un nombre propio.
La logística de la vigilancia: Del ‘centinela’ al dron
Bajo la mirada del Jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Amador Enseñat, se ha ensalzado la operación “Centinela Canario”. Es la evolución natural de la vigilancia: cerca de 1.000 patrullas a pie reforzadas, por segundo año consecutivo, con el ojo ciego de los drones y el rugido de los helicópteros. En el verano de 2025, la seguridad de Tenerife se ha convertido en una coreografía técnica donde lo humano y lo robótico se funden para vigilar un horizonte que no deja de emitir señales de alerta. Robles ha hablado de una ‘vinculación incuestionable’ con la sociedad civil, esa frase que los políticos usan para recordar a los ciudadanos que su tranquilidad tiene un precio en guardias nocturnas y presupuestos de Defensa.

La Brigada como exportación: Irak y el Euro Battle Group
La BRICAN XVI no es solo una unidad de proximidad; es un producto de exportación militar. Con 2.100 militares en nómina, la brigada se prepara para ser la ‘unidad generadora’ de los contingentes en Irak durante 2026. Allí, 265 efectivos se dedicarán al adiestramiento de otros, una forma sofisticada de diplomacia armada bajo el mando del teniente general Ramón Armada.
Pero el verdadero horizonte es el Euro Battle Group entre 2026 y 2027. Es el gran esfuerzo de la Unión Europea por demostrar que tiene músculos propios, una integración de capacidades terrestres y aéreas donde los soldados canarios servirán como mano de obra cualificada para la defensa de un continente que, mientras tanto, discute en Bruselas cómo recortarles los fondos de cohesión.
El recuerdo de Adamuz y el cansancio del compromiso
En un giro hacia la empatía que define el estilo de la ministra, hubo palabras para el capitán enfermero fallecido en el accidente ferroviario de Adamuz. Un recordatorio de que la muerte, para un militar, a veces no llega en una misión de paz en el extranjero, sino en el trayecto anodino de un tren de pasajeros. Para Robles, este suceso subraya una ‘profesionalidad y empatía fuera de toda duda’, las mismas cualidades que la brigada desplegó en la lava de La Palma o en los peores días de la COVID.
Cuando las autoridades se retiran y el eco de los himnos se apaga, queda la realidad de una brigada distribuida en cinco acuartelamientos entre Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura. Unos 1.600 efectivos reales que sostienen el peso de ser ‘un gran país’, mientras esperan el próximo despliegue, la próxima emergencia o el próximo ajuste tarifario en el puerto, conscientes de que su compromiso es la única variable que nunca se ve afectada por la inflación.







