
La consolidación operativa de Baleària en Canarias ha desatado un profundo malestar en la dirección del PSOE en las islas. El motivo de la discordia radica en lo que los socialistas consideran un «hermanamiento» deliberado con las tesis de Coalición Canaria (CC), evidenciado de forma simbólica por la sonada ausencia de altos cargos de la izquierda arropando las últimas convocatorias de la naviera.
En el centro de las críticas se sitúa Adolfo Utor, presidente de la compañía y destacado exmiembro del PSOE en la Comunidad Valenciana. «No sé quién le ha dicho que aquí manda CC. Utor está en Belén, intoxicado en su buena fe, ha caído en el servilismo, porque no cabe en cabeza humana que una empresa que busca implantarse con fuerza en Gran Canaria —donde gobernamos nosotros— no haya guardado las formas con el Cabildo insular ni con la alcaldesa de Las Palmas», señala una alta fuente socialista consultada por Canarymaritime.
La misma línea de análisis recuerda una dinámica recurrente en el archipiélago: «Muchas corporaciones peninsulares entran seducidas por Tenerife vía CC, y luego descubren el peso económico de Gran Canaria. Pasó con Lidl, Aldi o Mercadona. CC las camela antes de llegar, pero los nacionalistas nunca terminan lo que prometen». La misma fuente del PSOE señaló que «esto no es un tema de pleito insular, eso es lo que hace CC, esto es un tema de lógica, el PSOE es el partido más votado y mejor implantado de Tenerife, lo que decimos es que en la isla donde la empresa tiene la sede y donde gobierna el PSOE queda como una sucursal de CC a efectos de percepción».
El antecedente de Fred. Olsen y la paradoja del buque turco
Desde las filas socialistas se insiste en que esta sumisión al relato de la «canariedad exclusiva» carece de lógica empresarial. Se recuerda que Baleària lleva ya ocho años operando de forma exitosa en el archipiélago mediante su alianza estratégica con Fred. Olsen para conectar Huelva con las islas, un periodo en el cual su condición de firma peninsular jamás supuso un freno comercial ni requirió peajes ideológicos. Sin embargo, el descontento actual va más allá de los gestos protocolarios y conecta con la actualidad de la gestión portuaria. «Ahora en Las Palmas le van a colocar a Baleària un buque de generación eléctrica de bandera turca justo al lado de su propia estación marítima, y vamos a tener que ser nosotros desde las instituciones quienes intentemos parar esa locura ambiental», advierte la citada fuente del PSOE.
Bajo esta lógica de confrontación, la ausencia en el acto de Tenerife del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y del delegado del Gobierno en Canarias en la foto oficial no fue casual. El desplante institucional ha sido la respuesta silenciosa del partido a una estrategia que consideran equivocada, «aunque no se lo digan formalmente a la empresa».
Un peaje político bajo la lupa de la oposición
La polémica coincide con una fase de expansión sin precedentes para Baleària en la región, tras asumir de forma definitiva las líneas de Naviera Armas-Trasmediterránea en el Estrecho y el mercado interinsular, una operación que Competencia (CNMC) mantuvo en vilo durante meses. Con el viento a favor y una maquinaria capaz de movilizar una flota récord de 12 barcos para la campaña estival, la decisión de Utor de abrir el accionariado a empresarios locales vinculados al entorno nacionalista es vista por el PSOE como un entreguismo innecesario ante CC.










